Italia aprobó una nueva ley que cambia el acceso a la ciudadanía por descendencia y fija 2029 como fecha clave para migrantes latinoamericanos
La norma ya fue sancionada por el Parlamento italiano y redefine el futuro del trámite de ciudadanía iure sanguinis, aunque su impacto más profundo será diferido
El Parlamento italiano aprobó de forma definitiva una nueva ley que reforma los servicios consulares y modifica el esquema de reconocimiento de la ciudadanía italiana por descendencia, conocida como iure sanguinis. La norma, sancionada en enero de 2026, introduce cambios estructurales que afectarán especialmente a migrantes y descendientes de italianos en Argentina y América Latina, aunque su aplicación más relevante está prevista recién a partir del 1 de enero de 2029.
Qué establece la nueva ley sobre la ciudadanía italiana
La ley dispone que, a partir de 2029, los trámites de reconocimiento de la ciudadanía italiana por descendencia dejarán de realizarse en los consulados en el exterior y se centralizarán en una oficina del Ministerio de Asuntos Exteriores en Roma. El nuevo esquema fija plazos más extensos, habilita cupos anuales de expedientes y exige la presentación de documentación original en papel enviada por correo postal, lo que anticipa un proceso más largo y exigente para los solicitantes.
Qué cambia y qué no cambia antes de 2029
Hasta la entrada en vigor del nuevo sistema, los consulados continúan siendo competentes para tramitar solicitudes de ciudadanía. No se anulan expedientes en curso ni turnos ya otorgados, y el canal consular sigue vigente para quienes inicien el trámite en los próximos años. Sin embargo, la aprobación de la ley marca un giro en la política italiana hacia su diáspora, al sentar las bases legales de un modelo más centralizado y restrictivo en el acceso al reconocimiento.
Cambios que pueden sentirse en el corto plazo
Aunque la centralización se aplaza, la ley habilita desde su promulgación la posibilidad de exigir doble legalización de documentos extranjeros, refuerza controles administrativos y actualiza procedimientos vinculados al registro de italianos en el exterior, la documentación de viaje y la emisión de documentos de identidad. Estas modificaciones no eliminan derechos, pero pueden implicar más pasos y mayores exigencias formales para los ciudadanos.
El debate político y las críticas a la reforma
Durante el debate parlamentario, el oficialismo defendió la ley como una reorganización necesaria para aliviar la sobrecarga de los consulados y ordenar los servicios en el exterior. Desde la oposición, en cambio, se advirtió que la centralización, la falta de una digitalización efectiva y los nuevos límites operativos pueden dificultar el acceso real a la ciudadanía para millones de descendientes de italianos que residen fuera del país.
Por qué 2029 se vuelve una fecha clave para migrantes
La nueva norma no elimina la ciudadanía italiana por descendencia, pero fija un horizonte claro: a partir de 2029, el camino para obtenerla será más largo, más controlado y potencialmente más costoso. Para quienes evalúan migrar o iniciar el trámite desde Argentina u otros países de América Latina, el factor tiempo se convierte en un elemento central de planificación.
Este medio realiza un análisis informativo basado en hechos confirmados y documentación oficial, con el objetivo de brindar claridad y contexto a sus lectores. Cada situación migratoria es particular y puede involucrar variables legales y administrativas específicas, por lo que siempre resulta recomendable contrastar la información y realizar consultas con profesionales o especialistas calificados antes de tomar decisiones que puedan tener consecuencias jurídicas o migratorias.
Fuentes
Parlamento de la República Italiana.
Cámara de Diputados de Italia.
Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de Italia.

