Migrantes denuncian caos total en AIMA: trámites confusos, web fallida y abandono institucional en Portugal
El nuevo organismo migratorio acumula errores, desinformación y sistemas fallidos que afectan directamente a miles de extranjeros en situación vulnerable.
Lejos de facilitar la vida de los migrantes, la Agencia para la Migración e Integração (AIMA) se ha convertido en una fuente permanente de estrés y confusión para quienes intentan regularizar su situación en Portugal. Desde formularios contradictorios hasta páginas que no funcionan, el nuevo organismo arrastra un sistema roto, desorganizado y sin respuestas claras, según denuncian residentes latinoamericanos y de otras comunidades afectadas.
El nuevo rostro de un viejo problema
AIMA nació oficialmente en octubre de 2023 para reemplazar al antiguo SEF, con el objetivo de mejorar los procesos migratorios. Sin embargo, a más de un año de su lanzamiento, la mayoría de los usuarios coincide en que la situación ha empeorado. Lejos de modernizar los trámites, el organismo acumula fallos técnicos, duplicación de procesos, falta de instrucciones claras y un portal digital inútil para muchos casos reales.
Migrantes con residencia válida han recibido correos con datos erróneos, otros han visto sus trámites duplicados o anulados sin explicación, y decenas reportan formularios que cambian de opciones sin previo aviso o simplemente desaparecen del sitio web oficial.
Un portal que no sirve para lo que promete
El caso del “Portal das Renovações” es paradigmático. Lanzado con bombos y platillos en diciembre de 2023, fue presentado como la solución digital para renovar permisos de residencia. Pero en la práctica, solo sirve para un grupo muy reducido de personas, según la fecha de vencimiento y tipo de autorización.
A quienes intentan usarlo fuera de ese margen, el sistema simplemente les indica que “no cumplen requisitos”, sin explicar por qué. Y en muchos casos, ni siquiera está claro si deberían usar otro formulario, enviar un email, o esperar un agendamiento que nunca llega.
Testimonios reales: frustración y abandono
En redes sociales, grupos de expatriados y comunidades de migrantes, la situación es clara: nadie sabe realmente qué hacer, ni AIMA ofrece respuestas funcionales.
— “El sistema no funciona. Tienes que intentar cien veces, enviar correos que nadie responde. ¿Cómo se puede vivir así?”, escribió una usuaria argentina en el grupo “Latinos en Lisboa”.
— “Te dan una cita, después te la cancelan. O te hacen enviar documentos y después dicen que era otro formulario. Es una humillación constante”, compartió un estudiante brasileño.
Estos casos se multiplican. En Reddit, decenas de usuarios relatan cómo pasaron más de un año esperando un simple cambio de dirección, o cómo perdieron oportunidades laborales por no tener un permiso actualizado debido a demoras de AIMA.
Errores estructurales, consecuencias humanas
Más allá de la tecnología fallida, el problema es estructural. AIMA no tiene un sistema de atención centralizado ni actualizado. La mayoría de las decisiones parecen tomadas caso por caso, sin coherencia, sin seguimiento, y sin una base de datos funcional unificada.
Mientras tanto, la vida de los migrantes sigue en pausa: no pueden trabajar, alquilar, viajar ni renovar contratos. Y en muchos casos, ni siquiera saben si su situación es legal, porque AIMA no responde ni emite comprobantes claros.
Lo que dicen los abogados: demoras ilegales, formularios fallidos y derecho a reclamar
Las denuncias de los migrantes no están solas. Abogados especializados en extranjería en Portugal también han advertido públicamente que AIMA está cometiendo fallos estructurales graves que vulneran derechos y contradicen la legislación vigente.
Estudios legales como Advogados ZR y LVP Advogados sostienen que el sistema de AIMA presenta:
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Formularios digitales mal diseñados o imposibles de completar.
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Bases de datos que no se comunican entre sí.
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Requisitos contradictorios que obligan a repetir trámites.
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Plazos legales sistemáticamente incumplidos.
De acuerdo con estos profesionales, la ley portuguesa establece que las solicitudes de residencia deben resolverse en un máximo de 90 días hábiles. Pero en la práctica, muchos migrantes esperan más de un año sin respuesta, quedando en un limbo jurídico sin poder trabajar, alquilar o viajar.
Además, recuerdan que la inacción administrativa puede ser impugnada por vía judicial. El ordenamiento legal portugués permite a cualquier migrante iniciar una acción en tribunales para obligar a AIMA a actuar, cuando se sobrepasan los plazos legales sin justificación.
Lejos de ser casos aislados, estas observaciones reflejan un patrón: la burocracia migratoria portuguesa no solo es ineficiente, sino que hoy también vulnera derechos fundamentales de quienes eligen residir legalmente en el país.
Una web que desinforma más que informa
Visitar el sitio oficial de AIMA es, para muchos migrantes, entrar en un laberinto sin salida. Las secciones no están actualizadas, los formularios no explican sus condiciones, y no existe un motor de búsqueda interno.
Incluso trámites urgentes como la renovación de residencia no están destacados en portada, ni se explican con pasos claros, obligando a los migrantes a depender de grupos de WhatsApp, foros o publicaciones sueltas en Instagram.
Conclusión: un sistema que castiga al que intenta hacer las cosas bien
La frustración crece cada día. No porque los migrantes no quieran cumplir las reglas, sino porque el sistema está diseñado de forma caótica, desordenada y opaca. En lugar de acompañar a quienes estudian, trabajan y aportan a Portugal, AIMA los obliga a adivinar procedimientos, soportar meses de silencio administrativo y vivir bajo una permanente amenaza de irregularidad.
El resultado: una administración que no gestiona, sino que expulsa por abandono.
Fuentes: AIMA, testimonios reales en comunidades migrantes, opiniones de Estudios de abogados, publicaciones en redes oficiales, foros de expatriados y documentos oficiales de SEF y Ministério da Administração Interna.

